Bicentenario de Tantauco: El Reencuentro de la Patria Grande en las Tierras del Fin del Mundo
El pasado lunes 19 de enero de 2026, en la ciudad de San Carlos de Ancud en Chiloé, en aquel suelo que custodia la memoria de la última resistencia del Imperio Español en América del Sur, se conmemoró el Bicentenario del Tratado de Tantauco.
Para la Corporación Centro Indiano, al igual que para otras organizaciones hispanistas del país, este no fue un acto protocolar más, sino una oportunidad para reivindicar nuestra herencia mestiza y rendir un merecido homenaje a aquellos que fueron protagonistas de aquella heroica resistencia.
La Sombra de un Gigante: Antonio de Quintanilla

La figura central de esta epopeya es el Mariscal Antonio de Quintanilla y Santiago, el último gobernador fiel a la Corona en el sur de Chile, un hombre de una honradez inquebrantable que se fundió con el alma chilota.
Quintanilla, nació en en Pámanes, Cantabria, España el año 1787. Llegó a Chile al redor de 1802, cuando frisaba los 15 años. Se estableció en Concepción donde ejerció la actividad de comerciante, destacando precisamente por su rectitud y honradez. Al estallar la revolución, fue invitado a unirse al Ejército Real al que se unió el 5 de abril de 1813 y, ya en las primeras acciones, sufrió una herida, que le dejaría una distintiva marca en el rostro.
Al asumir el cargo de Gobernador de Chiloé en 1817, encontró una provincia exhausta y, en un gesto que emuló a Hernán Cortés, mandó quemar la goleta que su antecesor preparaba para huir, declarando que jamás abandonaría a su pueblo.
Quintanilla gobernó con una austeridad mística: puso las cuentas públicas a disposición de todos, impulsó la educación básica obligatoria y llegó a decir que solo poseía dos camisas, siendo su equipaje tan pobre como el del soldado más infeliz. en este sentido su paso por el archipiélago no dejó a nadie indiferente, y es la razón de que su recuerdo perdure hasta hoy.
Finalmente, comprendiendo que una resistencia intransigente sólo llevaría al sacrificio de los chiloénses, optó por la capitulación honrosa, entregando la provincia a la República de Chile mediante el Tratado de Tantauco, el 19 de enero de 1826.
200 años después: un Abrazo histórico
Este 2026, en la víspera de los 200 años de aquel acontecimiento histórico, en el Teatro Municipal «Mauricio De La Parra», de Ancud, la Sociedad Chilena de Hispanistas, en conjunto con la Ilustre Municipalidad de Ancud, organizó el «Seminario de Conmemoración Histórica del Tratado de Tantauco» en el que se presentaron ponencias de los historiadores Pablo Paredes Navarro, Héctor Salvador Contador, Nelson Bahamondes, entre otros.
Allí se produjo un hito que ni el centenario de 1926 logró concretar: el abrazo histórico entre Guillermo Alonso Morales de Quintanilla, trastataranieto del gobernador, y Ramón Freire Flores, descendiente directo del Director Supremo de Chile, el General Ramón Freire Serrano. Este fue sin duda alguna el clímax de las celebraciones.
Este gesto simbolizó la madurez de dos naciones que se reconocen hermanas. Como bien señaló Guillermo Alonso, llegado desde Sevilla para esta cita, se buscaba reconocer la dimensión humana de dos adversarios que supieron poner la vida de las personas por encima de la ambición política. Fue un momento de profunda emoción, reconociendo que la lucha de 1826 fue, en esencia, una dolorosa guerra civil entre hispanos.
Finalmente, al día siguiente, se desarrolló el develamiento del busto de don Mariscal Antonio de Quintanilla y Santiago, al que asitieron, entre otras autoridades la Delegada Presidencial de la Región de Los Lagos, Sra. Paulina Muñoz, la werken del pueblo huilliche, Sra. Ruth Caileo Caicheo, y el alcalde de San Carlos de Ancud, Sr. Andrés Ojeda, y en el que nuestra Corporación, como promotora de este monumento desde un principio, tuvo oportunidad de participar.

Para conocer detalles sobre el Busto instalado en Ancud, vea: https://www.centroindiano.cl/wp/2024/03/28/el-gobernador-reclama-volver-a-su-chiloe/
El Mensaje del Centro Indiano: Una Patria Grande
Nuestra Corporación estuvo presente con voz firme a través de nuestro delegado, Pablo Medina, quien leyó un emotivo mensaje enviado por nuestro presidente, Manuel Rivas Vergara, a las que añadió también algunas palabras.
En sus palabras, el Presidente Rivas destacó que esta obra —el busto de Quintanilla— es «memoria que expresa el reconocimiento de una historia mestiza« y una promesa de un futuro entrelazado entre todos los pueblos de la comunidad panibérica. «La historia de Chiloé no se entiende sin esa herencia, ni esa herencia sin esta tierra«, acotó, recordando que la unidad espiritual de la Patria Grande es una realidad que trasciende las fronteras políticas actuales.

El discurso completo de nuestra Corproación puede consultarse aquí: https://www.centroindiano.cl/wp/discursos-folletos-otros/discurso-develamiento-busto-de-antonio-quintanilla/
Después de este acto, pasamos a la Conmemoración organizada por el Estado en el Fuerte San Antonio en Ancud, en que tuvimos la oportunidad de portar el Aspa de Borgoña.

Héroes Modernos y Gratitudes
La concreción de este homenaje no estuvo exenta de sacrificios. Queremos destacar la labor titánica de Patricio Fuenzalida Araya, director de la Sociedad Chilena de Hispanistas, quien protagonizó una auténtica odisea para traer el busto desde Argentina, superando múltiples dificultades. Asimismo, agradecemos la visión de Angelo Guiñez Jarpa, cuya iniciativa permitió que el proyecto naciera, y el talento del escultor Jorge Rodolfo «Roppo» Marsch, quien moldeó con maestría el busto que hoy custodia Ancud.

También nuestra Corporación puso su grano de arena, teniendo el honor de recibir en el Aeropuerto de Santiago a don Guillermo Alonso Morales de Quintanilla, oportunidad en que no dejó de hondear, como en todas las actividades de neustra Corporación, el Aspa de Borgoña.
Escuche esta interesante entrevista realizada por Radio Esperantia a son Guillermo Alonso Morales: https://www.radioesperantia.com/2026/02/charla-con-guillermo-alonso-morales-de.html
Hoy, el busto del Mariscal Antonio de Quintanilla une simbólicamente las dos tierras que él siempre quiso ver unidas. Desde la Corporación Centro Indiano, celebramos esta historia compartida, convencidos de que nuestra raíz es una sola y que el destino de nuestros pueblos es caminar, al fin, de la mano hacia el futuro.